Barrancas de Alvear: la polémica sigue abierta y el Concejo no debatió el rechazo al proyecto

Barrancas de Alvear

La sesión extraordinaria prevista para el 14 de octubre no se realizó porque sus impulsores no consiguieron reunir el quórum necesario. El oficialismo sostiene que el expediente debe seguir el procedimiento institucional y ambiental, mientras vecinos y sectores opositores mantienen sus cuestionamientos sobre el impacto urbanístico y ambiental del emprendimiento en Martínez.

El futuro de Barrancas de Alvear continúa sin una definición. La controversia por el desarrollo inmobiliario proyectado en General Alvear 1495/1501 volvió a exponer las diferencias políticas en San Isidro, en una discusión que involucra el ordenamiento urbano, la preservación de la barranca y la participación de los vecinos en las decisiones que afectan su entorno.

La sesión extraordinaria del Concejo Deliberante convocada para el miércoles 14 de octubre tenía un objetivo concreto: tratar una iniciativa que proponía expresar el rechazo institucional al emprendimiento y solicitar al Departamento Ejecutivo el archivo definitivo del expediente. La convocatoria había sido promovida por concejales de la Unión Cívica Radical y Acción Vecinal San Isidro es Distinto, vinculados al possismo, junto con representantes del Frente Renovador y sectores del peronismo.

Sin embargo, la sesión no llegó a abrirse. Los bloques que impulsaban el tratamiento no lograron reunir los apoyos necesarios para alcanzar el quórum. El oficialismo tampoco aportó los concejales necesarios para habilitar el debate, por lo que el proyecto de resolución no llegó a discutirse ni a votarse.

El episodio dejó dos cuestiones pendientes: la estrategia legislativa de quienes buscan frenar el desarrollo y la discusión de fondo sobre las características del emprendimiento. La falta de tratamiento no equivale a una aprobación del proyecto ni a un rechazo formal del Concejo.

Una disputa que excede la sesión

La convocatoria frustrada no fue el comienzo de la controversia. El proyecto genera cuestionamientos desde hace meses entre vecinos de Martínez y Acassuso, que advierten sobre las posibles consecuencias de una construcción multifamiliar en un sector residencial próximo a la barranca del Río de la Plata.

Los sectores opositores que impulsan el rechazo sostienen que la iniciativa debe ser archivada por objeciones ambientales, técnicas y urbanísticas. Entre sus planteos figuran dudas sobre la documentación presentada para la evaluación ambiental, la suficiencia de los estudios geotécnicos, el movimiento de suelo y las consecuencias que podría tener la obra sobre la circulación y el entorno.

La controversia también tiene una dimensión política. Para quienes promueven el rechazo, el Municipio debe explicar cómo compatibiliza la propuesta con la preservación de las características del barrio. Desde el oficialismo, en cambio, se ha defendido la necesidad de respetar el procedimiento administrativo y las instancias de participación ciudadana antes de adoptar una decisión.

Esta diferencia no significa que el oficialismo haya aprobado definitivamente la construcción ni que los cuestionamientos opositores estén acreditados como incumplimientos. Lo que está en discusión es tanto el futuro del expediente como el criterio con el que se evaluará el desarrollo.

Qué se proyecta construir

El emprendimiento está previsto sobre un terreno de 21.870,49 metros cuadrados, en General Alvear 1495/1501, en Martínez, junto a las vías del Tren de la Costa y próximo a la barranca del Río de la Plata.

La presentación municipal corresponde a una Urbanización Especial Residencial destinada a viviendas multifamiliares. La propuesta original contemplaba alrededor de 30 unidades. El 25 de septiembre, la desarrolladora presentó una reformulación que modificó la distribución de las construcciones, pasó de un único bloque a dos volúmenes y redujo la cantidad de viviendas previstas.

Los cambios no terminaron con las objeciones. Los críticos del proyecto consideran que la nueva configuración no resuelve las dudas sobre la escala del desarrollo y su compatibilidad con un entorno caracterizado por construcciones residenciales de baja densidad.

La discusión incluye también los efectos potenciales de las excavaciones, la extracción de tierra, el tránsito de camiones durante la obra y la preservación del arbolado. Son cuestiones que requieren documentación técnica y respuestas precisas, especialmente por las características topográficas del sector.

Entre los argumentos presentados por los impulsores del rechazo figura una estimación de unos 48.000 metros cúbicos de movimiento de suelo, equivalente, según sus cálculos, a aproximadamente 6.000 viajes de camiones. Esa cifra corresponde al planteo opositor y debe contrastarse con la documentación técnica definitiva antes de considerarla una medida confirmada de la obra.

La evaluación ambiental, en el centro del debate

El expediente municipal 158/2026 está vinculado con la Evaluación de Impacto Ambiental del Proyecto Alvear. La Municipalidad publicó el estudio, sus anexos y los planos en su portal oficial, además de informar el procedimiento para la presentación de observaciones.

La existencia de esa documentación permite consultar las características de la propuesta, pero no responde automáticamente a todas las objeciones planteadas. Para evaluar su alcance es necesario distinguir entre las afirmaciones de los bloques políticos, los argumentos de los vecinos, los estudios aportados por la desarrolladora y las conclusiones de las autoridades competentes.

Uno de los puntos controvertidos es si la reformulación presentada en septiembre requiere una nueva instancia de participación ciudadana. Los sectores opositores sostienen que los cambios fueron suficientemente importantes como para justificar una revisión adicional. Esa posición forma parte de su pedido de rechazo y no debe presentarse como una conclusión jurídica definitiva sin una resolución que la respalde.

También permanece abierta la discusión sobre el impacto del movimiento de suelo y las medidas que serían necesarias para prevenir o reducir posibles consecuencias. La documentación ambiental y las respuestas oficiales sobre esos aspectos resultan fundamentales para que los vecinos puedan conocer los alcances reales del emprendimiento.

Qué falta responder

En una etapa anterior del trámite, el Ejecutivo municipal sostuvo que el proyecto se encuadraba en los parámetros del Código de Ordenamiento Urbano y que debía someterse a una evaluación ambiental. Esa posición fue expresada antes de la reformulación presentada por la desarrolladora el 25 de septiembre.

No se cuenta con una respuesta municipal actualizada que permita determinar cómo evalúa el Ejecutivo los cambios introducidos y las nuevas objeciones. Por eso, resulta necesario conocer si la documentación técnica fue revisada a la luz de las modificaciones y qué conclusiones se adoptaron respecto de los puntos cuestionados.

También es importante que la información disponible permita establecer qué instancia administrativa atraviesa actualmente el expediente y qué decisiones siguen pendientes. La consulta ambiental, el debate político y una eventual autorización para construir son etapas diferentes, que no deben confundirse.

Una definición que sigue pendiente

La falta de quórum impidió que el Concejo Deliberante tratara el pedido de rechazo al emprendimiento. Los sectores opositores no consiguieron concretar la sesión que habían convocado, mientras el oficialismo mantuvo su posición de continuar el procedimiento institucional sin habilitar ese debate extraordinario.

La controversia, sin embargo, no quedó resuelta. Los vecinos continúan reclamando respuestas sobre el impacto del desarrollo y la preservación de la barranca, mientras el futuro del expediente depende de las actuaciones administrativas y de las decisiones que correspondan.

La discusión sobre Barrancas de Alvear plantea una pregunta central para San Isidro: cómo compatibilizar las propuestas de inversión inmobiliaria con la protección del entorno, las características urbanas de cada barrio y el derecho de los vecinos a conocer y cuestionar los proyectos que pueden transformar su paisaje.

La respuesta no surgirá de una sesión que no llegó a realizarse ni de las posiciones políticas por sí solas. Dependerá de la documentación, de la evaluación de los impactos y de la transparencia con que se expliquen las decisiones que se adopten sobre uno de los proyectos más controvertidos de Martínez.

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