Un robo millonario en el centro de San Isidro terminó con seis detenidos y una investigación abierta

Robo

Un empleado de una estación de servicio había retirado $37.900.000 en Don Torcuato y se trasladaba con el efectivo cuando fue interceptado por un grupo de asaltantes. El dinero apareció dentro del vehículo en el que escapaban los sospechosos, después de un operativo que combinó alertas vecinales, cámaras de seguridad y patrullas en la calle. Ahora, la Justicia busca determinar cómo se organizó el golpe y si la víctima fue seguida desde el momento en que salió con la recaudación.

El asalto ocurrió a plena luz del día

El lunes 12 de octubre, cerca de las 11.40, un hombre de 40 años fue asaltado en la esquina de Rivadavia y Martín y Omar, en el centro de San Isidro. Llevaba una mochila con $37.900.000 que había retirado de la estación de servicio de Don Torcuato, en el partido de Tigre, donde trabaja.

El feriado había modificado sus planes: tenía previsto depositar el dinero en un banco al día siguiente. Sin embargo, antes de llegar a concretar ese trámite, fue abordado por varios hombres que le sustrajeron la mochila y escaparon en dos motocicletas.

La suma, por su magnitud, convierte al caso en un episodio relevante para la seguridad del distrito. Pero el monto no es el único dato que interesa a los investigadores: también deben establecer si los asaltantes conocían de antemano el recorrido de la víctima, cómo supieron que trasladaba efectivo y qué papel cumplió cada uno de los involucrados.

Una vecina dio la primera señal de alerta

La secuencia que terminó con los sospechosos detenidos comenzó a reconstruirse a partir de avisos desde la calle. Una vecina se comunicó mediante Ojos en Alerta, el sistema que conecta por WhatsApp a vecinos y comerciantes con el Centro de Operaciones Municipal (COM).

El aviso permitió activar la respuesta de los equipos de seguridad. A partir de allí, la información se combinó con el seguimiento de las cámaras de videovigilancia y las comunicaciones con los móviles que recorrían la zona.

La importancia de ese primer aviso no estuvo solamente en advertir que algo ocurría. También permitió poner en marcha una cadena de intervenciones que debía seguir los movimientos de los sospechosos y evitar que desaparecieran entre las calles del partido.

Ojos en Alerta es uno de los canales disponibles para comunicar situaciones sospechosas o emergencias al sistema municipal. Su funcionamiento depende de que los mensajes puedan ser recibidos y procesados por los operadores, que luego transmiten la información necesaria a los equipos desplegados en el territorio.

El cambio de vehículo no alcanzó para escapar

Después del robo, los sospechosos huyeron en dos motos. Durante la fuga, una de ellas chocó contra un automóvil en la zona de Alem y Rivadavia. Sus ocupantes abandonaron el rodado y subieron a un Volkswagen Up! que los esperaba.

Al vehículo también se incorporaron integrantes del grupo que viajaban en la segunda motocicleta. Ese cambio de transporte modificó el recorrido que debían seguir los equipos de seguridad, pero no impidió que el automóvil fuera rastreado mediante las cámaras.

Los operadores del COM transmitieron la ubicación del vehículo a los móviles de la Patrulla Municipal y del Comando. El seguimiento permitió localizarlo en la zona de Márquez e Isabel la Católica y organizar un operativo para interceptarlo.

Finalmente, el Volkswagen Up! fue detenido en Rolón y Monroe, antes de que los sospechosos pudieran salir de San Isidro.

Dentro del automóvil, el personal policial encontró la mochila con los $37.900.000. De acuerdo con la información difundida sobre el procedimiento, se recuperó la totalidad del dinero sustraído.

Seis detenidos y una causa por robo agravado

El operativo terminó con seis sospechosos detenidos: cinco adultos y un menor de edad. La causa quedó a cargo de los fiscales Leandro Orduna y Laura Zyseskind, quienes intervinieron en las actuaciones por robo agravado en poblado y en banda.

La situación procesal de los involucrados deberá avanzar según las decisiones de la Justicia y las pruebas incorporadas al expediente. La detención y la imputación no equivalen a una condena, por lo que la responsabilidad individual de cada sospechoso debe establecerse durante el proceso.

Entre los elementos que pueden resultar relevantes para la investigación están los registros de las cámaras, el recorrido de los vehículos y la información que pueda obtenerse de los teléfonos celulares secuestrados.

Esos datos podrían ayudar a reconstruir cómo se coordinaron los movimientos del grupo y si hubo comunicaciones previas al asalto.

La pregunta central: ¿la víctima fue seguida desde Don Torcuato?

Una de las hipótesis que analiza la investigación es que la víctima pudo haber sido entregada. La sospecha apunta a la posibilidad de que los asaltantes supieran que el empleado llevaba una suma importante y conocieran sus desplazamientos antes de interceptarlo en San Isidro.

Por ahora, esa posibilidad no debe confundirse con una conclusión probada. Para establecer si existió información previa, los investigadores deberán reunir elementos que permitan reconstruir cómo se habría preparado el robo y qué vínculos podrían existir entre los sospechosos.

La respuesta puede ser determinante para comprender si se trató de un asalto improvisado o de una maniobra planificada con conocimiento de los movimientos de la víctima.

También permitirá establecer si todos los detenidos tuvieron la misma participación o si cada uno cumplió una función diferente durante el seguimiento, el robo y la fuga.

Qué deja el caso para la seguridad del distrito

El episodio muestra cómo una alerta vecinal puede convertirse en el primer eslabón de una respuesta coordinada, siempre que la información llegue a tiempo y pueda articularse con el monitoreo y la intervención en la calle.

En este caso, el seguimiento permitió ubicar el automóvil, interceptarlo y recuperar el dinero. Pero el resultado del operativo no resuelve por sí solo las preguntas sobre la planificación del asalto ni garantiza que se conozca toda la estructura detrás del hecho.

La investigación deberá determinar cómo obtuvieron los sospechosos la información sobre el traslado de efectivo y si hubo otras personas involucradas. También será importante establecer con precisión qué ocurrió desde que el empleado salió de Don Torcuato hasta que fue atacado en el centro de San Isidro.

Por ahora, los datos confirmados sobre el procedimiento son contundentes: un hombre fue asaltado a plena luz del día, seis sospechosos quedaron detenidos y los $37.900.000 fueron recuperados. El próximo paso será judicial: reconstruir la preparación del golpe, individualizar las responsabilidades y determinar si existió una entrega de información.

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