Del ex boliche Brandy a Epicland: el cambio que transformó una esquina del Bajo de San Isidro
Durante años, el inmueble de Roque Sáenz Peña 1156, en el Bajo de San Isidro, estuvo asociado a la actividad nocturna y a los reclamos de vecinos por ruidos, conflictos y situaciones de descontrol. Hoy, ese mismo espacio tiene una imagen completamente diferente: funciona allí Epicland, un salón de juegos, recreación y fiestas infantiles.
La transformación del histórico local fue impulsada por nuevos inversores privados y contó con el acompañamiento de la Municipalidad de San Isidro para avanzar con los trámites y controles necesarios para su apertura. El cambio comenzó después de la clausura definitiva de Brandy en 2024, tras distintas irregularidades vinculadas con el funcionamiento del establecimiento.
De una noche conflictiva a un espacio para familias
La reconversión no fue solamente un cambio de actividad comercial. También modificó la dinámica del entorno.
Según una recorrida se dio a conocer, comerciantes y vecinos de la zona destacaron que con la desaparición de la actividad nocturna disminuyeron los episodios de ruido y los conflictos que se producían durante la madrugada. Una comerciante de la zona, incluso, describió el lugar como mucho más tranquilo desde la llegada del nuevo emprendimiento.
El contraste con los años anteriores también aparece en los testimonios de otros vecinos y comerciantes, que recuerdan enfrentamientos, basura y circulación de personas durante la madrugada cuando funcionaba Brandy. No todos, sin embargo, consideran positivo el cambio: también hubo quienes señalaron que el cierre implicó perder una alternativa de entretenimiento nocturno para los jóvenes.
La diferencia más importante está en el público al que apunta actualmente el inmueble. Epicland propone un espacio destinado a chicos y familias, con juegos, celebraciones y actividades recreativas.
De acuerdo con su sitio oficial, el emprendimiento cuenta con laberintos, toboganes, trampolines, escalada, juegos interactivos y propuestas para cumpleaños, además de un sector gastronómico para adultos. Está orientado a chicos de entre 4 y 10 años.
Qué dijo Ramón Lanús sobre la transformación
El intendente Ramón Lanús visitó el nuevo espacio y destacó públicamente el cambio producido en el inmueble.
El jefe comunal vinculó la transformación con la política de control sobre establecimientos que, según la Municipalidad, no cumplían con las normas vigentes. Lanús sostuvo que el lugar había sido durante años un problema para el barrio y remarcó que, después de la clausura, el municipio acompañó a los privados que decidieron darle una nueva utilidad al inmueble.
Desde el Municipio señalaron además que la actividad del antiguo establecimiento no coincidía con el rubro con el que estaba habilitado. Según la información difundida por la comuna y recogida por La Nación, Brandy figuraba como restaurante con anexo de música y canto, mientras que la actividad bailable desarrollada en el lugar no estaba contemplada por la normativa urbanística local.
La Municipalidad explicó que el nuevo proyecto sí resulta compatible con las normas urbanísticas para esa zona y que el área de Habilitaciones intervino durante el proceso previo a la apertura, incluyendo las inspecciones correspondientes.
Una nueva etapa para una esquina conocida
La historia del inmueble muestra cómo un espacio identificado durante años con la noche y los conflictos puede cambiar completamente de perfil.
Hoy, donde antes se concentraba la actividad de un boliche, funciona un emprendimiento pensado para chicos y familias. La propia Municipalidad incluyó la reconversión entre las novedades de septiembre y presentó el caso como parte de una transformación del Bajo de San Isidro.
Para los vecinos que viven y trabajan en los alrededores, el cambio ya forma parte de la postal cotidiana. Y para el Municipio, el caso representa una combinación de control, inversión privada y recuperación de un espacio que durante años estuvo en el centro de los reclamos barriales.
El ex Brandy dejó así atrás su etapa nocturna y comenzó una nueva historia como Epicland, un espacio de entretenimiento infantil en pleno Bajo de San Isidro.